RINCÓN LITERARIO
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TENNESSEE WILLIAMS

Thomas
Lanier Williams III,
más
conocido por el seudónimo Tennessee
Williams, ( 26 de marzo de 1911
- 25 de febrero de 1983)
fue un destacado dramaturgo estadounidense. El nombre
"Tennessee" se lo dieron sus compañeros de escuela a causa de su
acento sureño y al origen de su familia[].
En 1948 ganó el Premio Pulitzer de teatro por Un
tranvía llamado Deseo, y en 1955
por La gata
sobre el tejado de zinc caliente. Además de estas dos obras
recibieron el premio de la Crítica Teatral de Nueva York: El zoo de cristal
(1945) y La noche de la
iguana (1961) . Su obra de 1952,
La rosa tatuada
(dedicada a su compañero, Frank Merlo), recibió el Premio Tony a la mejor obra. Los críticos
del género sostienen que Williams escribía en estilo gótico sureño.
Es conocido mundialmente porque muchas de sus obras han sido filmadas.
Tennessee
Williams adoptó ese nombre en coincidencia con su espíritu sureño. Nacido en
Mississippi en 1914, su verdadero nombre era Thomas Lanier Williams. Su abuelo
fue un presbítero episcopalista; su padre, un agente viajero alcohólico,
agresivo, ausente, crudamente crítico del “afeminamiento” de su hijo; su madre,
una puritana frágil, capaz de atrocidades ignorantes; su hermana, en un
principio llena de vida y a la postre presa de una neurosis depresiva que,
convertida en furor obsceno, fue cortada de tajo mediante una lobotomía
autorizada por la madre. Dakin
Williams, su hermano, era el preferido de su padre. Su familia se trasladó a
Clarksdale (Misisipi), cuando él tenía tres años. La infancia de
Williams transcurrió entre mudanzas y una difteria que lo dejaría lisiado de
ambas piernas, con problemas cardiacos, temores irreparables y la
vulnerabilidad que se convertiría en la constante de su producción.
Tennessee
Williams comenzó a escribir teatro muy temprano, en la década de los treinta.
Desde entonces sintió la vocación de escribir poesía, pero su orientación
primordial fue el teatro, y sus primeros intentos fueron de corte social, al
estilo de la década. Al igual que Miller, Williams se inició en una escuela de
creciente capacidad formal y asimilación de fórmulas melodramáticas con
esperanzas de resultados pertinentes a la sociedad. Terminada su carrera
académica a empujones, Williams buscó las producciones profesionales y logró
que Battle of angels (1940) fuese
montada en Boston. Los cinco años que siguieron fueron una cadena de búsquedas
que topaban con un muro. A través reintentos medianos en esta o aquella
tendencia, Williams seguía evitando lo inevitable, retraerse hacia el material
ideal: la historia personal, su irónica respuesta a la realidad estrecha. No es
casualidad que la obra con la que dejó atrás las frustraciones sea una obra
donde le protagonista se abre paso entre los recuerdos para dejar atrás un mundo
limitante. La obra es The glass menagerie
(1944) y debe su pálida intensidad a una sensibilidad aplastada, la de su
hermana Rose, trasfigurada en Laura Wingfield, la dueña del zoo de cristal. Su éxito le llevó a conocer,
a los 34 años, una súbita celebridad.
Se confirma dos años más tarde con el
éxito de A streetcar named desire, con puesta en escena de Elia Kazan, que marca el debut teatral de
un joven del Actor's Studio:
Marlon Brando. El Sur natal proporciona a
Tennessee Williams el escenario más frecuente para sus creaciones, como en su
famosa obra La gata sobre el tejado de zinc (1955),
que sería llevada al cine en varias ocasiones (la primera en 1958,
por Richard Brooks). Sus obras alcanzaron
durante los años cincuenta un renombre internacional, sobre todo Un tranvía
llamado Deseo (1947), que le valió el Premio Pulitzer, y
también sería llevada a la pantalla (en 1952,
por Elia Kazan). Sin embargo, tras esta etapa
dorada siguió una época dura para Williams, víctima de calmantes y drogas, solo
y abrumado bpor las críticas adversas, en la que no consiguió escribir más que
algunas piezas menores. Hay que mencionar nombres ilustres, aunque sólo sea
para el cementerio de los datos: The rose
tatoo (1951), Orpheus descending (1957),
Something unspoken, Suddenly last summer (1958),
Sweet bird of youth (1959), The night of the iguana (1961). Las obrs posteriores – The milk train doesn´t stop anymore (1964), The mutilated (1966), Confessional (1970), Vieux carré (1977), Something cloudy, something clear (1981), entre otras tantas – se pierden entre intentos desesperados y
desesperantes por recuperar un vena perdida. En 1967
publicó el libro de poemas In the winter of cities, y en 1975
sus Memorias.
Tennessee Williams murió a los 71 años, solo, en una habitación de hotel, al atragantarse con la tapa de un bote de pastillas. Sin embargo, algunos, entre ellos su hermano Dakin, creen que fue asesinado. Por su parte, la policía considera que su muerte parece deberse a drogas; muchos medicamentos se encontraron en la habitación, y la falta de una respuesta adecuada que hubiera eliminado la tapa de la botella de su garganta se atribuye a la influencia del alcohol y las drogas.
La dramaturgia de Tennessee
Williams
Los universos
de las piezas de Williams son proyecciones de un paisaje interno entre lo
torturado y lo meramente tortuoso. Sus personajes son creaciones de enorme
intuición, individuos de un mundo desquiciado que recogen sus energías, al
borde de la extinción, alrededor de su ansia de vida, y se definen en una
paradoja: despliegan un impulso vital irreductible, coexistente con su
inadecuación y debilidad. Esta constante tensión creativa de las obras de
Williams incide en cualquier intento de presentar un panorama justo de su arte.
Admirado por un público heterogéneo, Williams fue un dramaturgo de
fluctuaciones y pasiones. Estaba comprometido con el teatro no sólo en tanto
medio, sino también como espacio de desarrollo y abrigo; la impresión que se
recoge de sus trabajos relativos a su propia obra es que confiaba en que lo
autodramatizara, que se convirtiese en un marco para su propia existencia. Los
protagonistas de las obras de Williams repiten este proceso. Son caracteres que
conocen, sin que se implique que lo hayan elaborado en la conciencia, su índole
representativa, que se saben protagonistas de un papel.
Los personajes
de Williams plantean dificultades para su evaluación, dependiendo del gradúen
que ese saberse personajes se transforma en conciencia (cuando no desde un
inicio se presenta en forma consciente a la vez que ironizada, como con Blanche
DuBois de A streetcar named desire) y
esa conciencia deviene resistencia a la destrucción. Sus tramas, sus tonos, sus
hipérboles ya veces su silencioso lirismo, le dan a la obra de Williams una
elusividad saludable. La estética de Williams se apega a la correspondencia
entre su mundo interior y los hechos, seres y ambientes que desea
representados. A modo de resultado de ese espacio compartido, sus personajes se
entienden a sí mismos como personajes, se dramatizan. Así, tanto ellos como
Williams cumplen con la caracterización de supervivientes en un entorno
agreste, a veces puramente infernal. Tennessee Williams optó por asegurarse un
refugio en la imaginación y crearse y recrearse constantemente. Sus reacciones
y recreaciones de sí mismo lo llevaban de vuelta al conflicto que gobernó este
ir y venir, su sexualidad, en su momento anatema para las “buenas conciencias”.
En The
glass menagerie, Tennessee Williams emplea un delicado juego de planos
temporales y discursos yuxtapuestos mediante los cuales cada personaje recrea
el mundo. Tom, el hermano de Laura, nos cuenta cómo y por qué abandonó a su
madre y a su hermana para unirse a la marina mercante y a la larga dedicarse a
escribir. Tom se libera del trayecto que o lleva a diario de su trabajo en una
fábrica al opresivo ambiente del departamento que comparte con esas dos
mujeres. En su lugar cree acceder a un ilimitado número de itinerarios
representado por la nave y sus cargas. La huida de Tom es un acto de
destrucción al a vez. Los tres personajes se dedican a ensanchar el universo
del departamento con actos de vivificación evasiva: Tom vive en el cine;
Amanda, su madre, está cautiva de los recuerdos de un retrato que preside la
obra – el del esposo que la abandonó- y de sus repetitivas memorias -
¿verdades, mentiras? – sobre los galanes que solían cortejarla; Laura contempla
y cultiva su colección de animales de cristal mientras evade las tareas
prácticas que se le imponen para integrarse al mundo. La única aparente
invasión de ese mundo en la vida de la fmilia es la fugaz cena con el amigo de
Tom, que a su vez señala la ocasión para que el más fantástico de los animales
de cristal, el unicornio, se rompa. Cerrado ese ciclo, Tom está de nuevo
presente del mar y pide que la luz de las velas de Laura se extinga. Es una
obra de fantasmas en equilibrio entre lo sentimental y lo irónico, con humor
melancólico. Los ingredientes fueron los adecuados, Williams contó con un éxito
oportuno, y nosotros con una obra clásica, capaz de conmover y divertir, al
tiempo que llama a reflexiones.
A streetcar named Desire, la historia
de Blanche DuBois, es la de un alma en destrucción. A lo largo de su camino, Blanche
exige una iluminación tenue, que ponga un velo a la cruda luz de la realidad
que es. Quiere que el farol chino que ha traído a un espacio iluminado por
bombillas desudas se establezca, sin esperanzas de que lo logre, como
decoración definitiva. Es uno de los signos que distinguen a la obra, que es
sello y cédula de la dramaturgia de Williams. En esta pieza trágica, Williams
explora una parte del alma del sur, la que ha sido socavada desde el interior
hasta una decadencia irremediable. El famoso “tranvía” del título es referencia
en el mismo vecindario, opina que “la vida debe seguir”. Stella, su hermana,
otra mujer, accede a la destrucción de algo que también es ella. La misma
enfermera es una aterradora figura que no muestra la menor caridad con Blanche,
una mujer. La tragedia de Blanche se trasporta de uno al otro de las fronteras
de su ser, en un flujo constante del interior al exterior y de vuelta, hasta la
transformación fantasmal.
Finalmente, Cat
on a hot tin roof (1955), ejemplifica a un Williams en la cima, con
sus tradicionales de ambivalencia y autocrítica. Maggie Pollit, la “gata” del
título, se ve e la tarea de hacer volver a su lecho a Brick, el hijo favorito
de Big Daddy, dueño de tierras y riquezas enormes “de ese lado del Nilo”. Brick
es uno más de los adolescentes perpetuos del escenario norteamericano. Ex
jugador estrella de fútbol americano, vive entre el alcohol, la nostalgia por
su pasado deportivo – que en un arranque de borracho le acaba de costar una
pierna rota – y la culpa de la muerte de su gran amigo y ex colega Skipper,
suicidado en una noche de depresión. Big Daddy quiere un heredero. Desprecia,
no obstante, los horribles cinco que ya le han dado su hijo y nuera mayores;
sólo en Brick ve la heredad preservada. Enfermo de cáncer terminal, se ha
tragado la mentira de que lo suyo es pasajero. En breve, Brick se encargara de
desengañarlo, a la vez que él le hace ver a su hijo que su actitud es miedo a
crecer y a vivir. La discusión entre padre e hijo arroja varias reconciliaciones;
destaca la de ellos consigo mismos y la Brick con Maggie. Ella ha mentido al
decir que su regalo de cumpleaños para Big Daddy es un embarazo y lleva a su
esposo a donde podrá convertir esa mentira en hechos. Cat on a hot tin roof es una
obra elusiva que evalúa la mendacidad con la espada de los dos filos: una
reflexión sobre el sur con un guiño inadvertido de autonegación; una sátira de
la carencia de honestidad inherente al sistema, casi tolerable como ingrediente
necesario de la socialización; una crítica a la carencia de honestidad profunda
a través de otra manifestación de carencia de honestidad, pero en este caso
creativa.
Desde
cualquier perspectiva, la obra de Williams es la más apreciable demostración de
lirismo dramático convencional que haya surgido de Estados Unidos. Con todo y
el envejecimiento que esa lírica llega a evidenciar, la pasión y la creación de
figuras casi míticas – una de varias bendiciones propias de los escritores del
sur – la hacen el legado más permanente de Tennessee Wiliams para su tradición
y la de todo el teatro.
Las piezas
dramáticas de Tennessee Williams han sido adaptadas en numerosas ocasiones al
cine. Las adaptaciones fueron dirigidas por los más grandes directores de su
generación, desde Joseph L. Mankiewicz hasta John Huston. Dada la intensidad de
las tramas y la riqueza potencial de sus atormentados personajes, la calidad de
estas adaptaciones ha sido, en general, magnífica, y muy propicia para que
actores de calidad expongan en ellas su talento interpretativo. Así, Elia Kazan
dirigió en 1951 la primera adaptación al cine de una obra de Williams, A
streetcar named desire, interpretada por Marlon Brando y Vivien Leigh, que
se cuenta entre las mejores jamás rodadas sobre un texto del dramaturgo; Daniel
Mann llevó al cine The rose tatoo en 1955, con Anna Magnani, en un papel
escrito expresamente para ella y que le dio varios premios de interpretación
-Oscar incluido-, y Burt Lancaster. Richard Brooks llevó a cabo con la
adaptación de Cat on hot tin roof en 1958, con Elizabeth Taylor y Paul
Newman como protagonistas, una de las películas de referencia obligada si
hablamos de las obras del genial Tennessee en la pantalla; y el mismo Brooks
dirigió en 1962 la adaptación de Sweet bird of youth, repitiendo con
Newman y recreando esos ambientes entre sórdidos y claustrofóbicos que
caracterizan las obras del sureño, aunque más suavizada con respecto al
original que adaptaciones anteriores debido a la censura norteamericana, que
ese mismo año se cebaba con Lolita de Stanley Kubrick. Joseph L.
Mankiewicz estrenó en 1959 Suddenly last summer, con un reparto estelar, como sucede en muchas
películas basadas en Williams: Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn y Montgomery
Clift. Se convirtió casi desde entonces en una de las mejores -si no la mejor-
adaptaciones de su obra a la gran pantalla.
En 1961,
Vivien Leigh repitió con obra de T. Williams en La primavera romana de la Sra.
Stone'', dirigida por José Quintero y acompañada por un juvenil Warren Beatty
como el gigoló romano Paolo di Leo. Quizá no suficientemente valorada en su
momento, pese a que gozó de gran popularidad, es una película a tener en
cuenta. Cabe mencionar también la espléndida y oscura versión que dirigió John
Huston en 1964 de The Roman Spring of Mrs. Stone,
con Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr y Sue Lyon, cuya acción
transcurre en México, que en su día constituyó un fracaso en taquilla pero hoy
emerge como un auténtico clásico moderno. Otros títulos, no tan recordados pero
que merecen una revisión, son: Summer and smoke, de Peter Glenville
(1961), con una de las grandes interpretaciones de Geraldine Page junto a la ya
citada Sweet bird of youth; y This Property is Condemned (1966), de
Sidney Pollack, con Robert Redford y Natalie Wood. A partir de los años 70, las
obras de Williams se llevaron más a la pequeña pantalla que al cine (The
glass menagerie en 1970, con Katharine Hepburn; a streetcar named Desire
en 1984, con Ann Margret; Cat on a hot tin roof en 1985, con Jessica
Lange; Sweet bird of youth en 1989, con Elizabeth Taylor; etc.), pero
aún encontramos una interesante aunque no definitiva adaptación de The glass
menagerie (1987), dirigida por Paul Newman, con Joanne Woodward, John
Malkovich y Karen Allen, rodada para la gran pantalla.
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El inicio
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Beauty Is the Word (1930)
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Cairo! Shanghai! Bombay! (1935)
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Candles to the Sun (1936)
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The Magic Tower (1936)
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Fugitive Kind
(1937)
-
Spring Storm
(1937)
-
Summer at the Lake (1937)
-
The Palooka
(1937)
-
The Fat Man's Wife (1938)
-
Not about Nightingales (1938)
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Adam and Eve on a Ferry (1939)
El éxito y la fama le llegan con El zoo de
cristal (1945) y Un tranvía llamado Deseo (1947). En estos dos
dramas se forma la definitiva estructura recurrente del teatro de Williams,
ambientado en el sur de los Estados Unidos, en un mundo inmóvil, cerrado sobre
su pasado aristocrático ya irrecuperable.
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The Glass Menagerie (1944).
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You Touched Me
(1945)
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Moony's Kid Don't Cry (1946)
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This Property is Condemned (1946)
-
Twenty-Seven Wagons Full of Cotton (1946)
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Portait of a Madonna (1946)
-
The Last of My Solid Gold Watches (1947)
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Stairs to the Roof (1947)
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A Streetcar Named Desire (Un tranvía
llamado Deseo) (1947).
Después de los dramas que lo hicieron famoso,
Williams escribió obras que fueron igualmente afortunadas, y que a menudo se
transfirieron a la pantalla:
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Summer and Smoke (1948)
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I Rise in Flame, Cried the Phoenix (1951)
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The Rose Tattoo (La rosa tatuada) (1951)
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Camino Real
(1953). Hello from Bertha (1954)
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Lord Byron's Love Letter (1955) - libreto
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Three Players of a Summer Game (1955)
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Cat On a Hot Tin Roof (La gata sobre el tejado de zinc caliente o La gata
sobre el tejado de zinc (1955).
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The Dark Room
(1956)
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The Case of the Crushed Petunias (1956)
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Baby Doll (1956) –
guión original para la película.
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Orpheus
Descending (1957).
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Suddenly, Last Summer (De repente, el último verano) (1958)
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A Perfect Analysis Given by a Parrot (1958)
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Garden District (1958)
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Something Unspoken (1958)
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Sweet Bird of Youth (Dulce pájaro de
juventud) (1959)
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The Purification (1959)
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And Tell Sad Stories of the Deaths of
Queens (1959)
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Period of Adjustment (1960)
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The Night of the Iguana (La noche de la
iguana) (1961).
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The Milk Train Doesn't Stop Here Anymore (1963)
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The Eccentricities of a Nightingale (1964)
-
Grand
(1964)
En los años que siguieron
a la muerte de Merlo se asiste a un lento declinar de la inspiración,
testimoniada en el retorno a la forma breve del acto único y de las frecuentes
recreaciones. También los dramas originales son sometidos a una serie de
revisiones con las que intenta frenar los fracasos cada vez más frecuentes:
-
Slapstick Tragedy (The Mutilated and The
Gnädiges Fräulein) (1966)
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The Mutilated
(1967)
-
Kingdom of Earth / Seven Descents of
Myrtle (1968)
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Now the Cats with Jewelled Claws (1969)
-
In the Bar of a Tokyo Hotel (1969)
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Will Mr. Merriweather Return from Memphis? (1969)
-
I Can't Imagine Tomorrow (1970)
- The Frosted Glass Coffin